Un paseo por la Semana Santa – parte 7 – Jesús se humilla

¿Qué pensaría usted si su jefe se pone sobre sus rodillas y comienza a pulir sus zapatos sin aviso?

Bien, ahora que te has recogido del suelo de la risa histérica pensando de la idea, aprovechar esto – realmente pasó. Jesús lo hizo.

Esto sólo se encuentra en el Evangelio de Juan – Juan 13:1-17 – pero el significado de la humilde tarea es inmensa.

Ellos estaban en el Cenáculo listos para celebrar la cena de Pascua, cuando Jesús sorprende a sus 12 apóstoles con sus acciones.

Primero cogió una toalla y la envolvió alrededor de su cintura – como un camarero y que como los sirvientes de su tiempo. 

Luego toma una jarra y la cuenca y comienza a lavar los pies de los discípulos.

Viviendo en Phoenix, uno pueda comprender como sus pies se llenan de polvo si usted usa sandalias. Imagínese entonces cuando no había carreteras pavimentadas o aceras. Los pies eran la parte más sucia del cuerpo.

Pedro protestó. Entonces Pedro dijo: “Entonces, Señor, no sólo mis pies, pero mis manos y mi cabeza también!” (Juan 13:9)

A lo cual Jesús respondió: “El que ya se ha bañado no necesita lavarse más que los pies; pues ya todo su cuerpo está limpio. Y ustedes ya están limpios, aunque no todos. ” (Juan 13:10)

Jesús sabía que Judas iba a traicionarlo.

¿Por qué Jesus hizo esto? 

Para demostrar que los que creen en Él será limpiado del pecado 
Para mostrar el cumplimiento de una de las profecías del profeta Isaías: 
       Que se levanten todos los valles,
      y se allanen todos los montes y colinas;
   que el terreno escabroso se nivele
      y se alisen las quebradas.  ~ Isaías 40:4Para reiterar lo que se enseña en otras ocasiones:
Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo 23:12) “Te digo la verdad, cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.” Marcos 10:15 
Para mostrar el resultado de inculcar en ellos para Amaos los unos a los otros como se aman. (Mateo 22:29) 
A Dios le gusta la humildad. Dios odia el orgullo.

Si Jesús, el Rey de reyes, puede ponerse de rodillas y lavar los pies de sus amigos, entonces deberíamos ser capaces de hacer lo mismo.

Y la humillación final aún está por llegar.

La próxima vez: La Última Cena 

Haga click aquí para conocer a dios. 

Bendiciones,
Giselle Aguiar
www.giselleaguiar.com
Solo para la Gloria de Dios!

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